
Huasco: tradición, clima y excelencia en la producción de aceite de oliva
diciembre 18, 2025El Valle del Huasco, en la Región de Atacama, es hoy uno de los territorios más reconocidos de Chile en la producción de aceite de oliva extra virgen. Sus condiciones climáticas extremas —alta radiación solar, baja humedad y suelos de origen aluvial— han dado forma a un producto con identidad propia, al punto de convertirse en el primer aceite de oliva chileno con Denominación de Origen.
Detrás de este reconocimiento hay productores locales que han sabido combinar tradición agrícola, conocimiento técnico y un fuerte arraigo territorial. Sus aceites destacan por baja acidez, alto contenido de polifenoles y perfiles sensoriales intensos y equilibrados, cualidades valoradas tanto en el mercado nacional como en nichos especializados.
Entre los productores más representativos se encuentra Aceites Huasco, una de las marcas históricas del valle, asociada al posicionamiento temprano del aceite local y a la consolidación de estándares de calidad. Junto a ella, iniciativas familiares como Olivos Albiña, ubicada en la comuna de Freirina, han apostado por procesos cuidados y producciones limitadas, elaborando aceite extra virgen, aceitunas de mesa y pastas de oliva con fuerte sello artesanal.
Otro nombre relevante es Payantume, productor que ha ganado visibilidad por su enfoque en la calidad del fruto y la extracción en frío, manteniendo un perfil sensorial característico del valle. A nivel más asociativo, Alma del Huasco representa el trabajo cooperativo y el relevo generacional, con proyectos orientados a la producción sustentable y, en algunos casos, a la certificación orgánica.
Estos productores conviven con otros emprendimientos agrícolas y marcas emergentes que, aunque de menor escala, contribuyen a la diversidad productiva del valle. En conjunto, forman un ecosistema oleícola que no solo produce aceite, sino que también resguarda una tradición agrícola centenaria, ligada históricamente al cultivo del olivo en el norte chico de Chile.
Pese a la calidad reconocida del producto, los desafíos siguen presentes. El acceso a canales de comercialización, la diferenciación de marca y la incorporación de herramientas de marketing y venta digital son aspectos clave para el crecimiento del sector. Aun así, el aceite de oliva del Valle del Huasco continúa consolidándose como un producto de origen, donde el territorio, el clima y las personas se expresan directamente en cada botella.
El futuro del valle parece estar ligado no solo a la producción, sino también al valor agregado, la asociatividad y la proyección del aceite de oliva como un emblema del desarrollo local de Huasco y de la Región de Atacama.

